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jueves, 9 de junio de 2011

Enuresis. Un resumen


Enfrentarse al problema con naturalidad, paciencia y comprensión.

El tratamiento de la enuresis requiere un enfoque adecuado por parte de los padres y familiares del niño que presenta este trastorno. No resulta conveniente los castigos o las amenazas ya que acrecienta la tensión y empeora el problema. El tratamiento adecuado requiere apoyo y paciencia por parte de los padres o hermanos mayores para afrontarlo con delicadeza, ayudando a la persona que lo padece a resolverlo con naturalidad sin que le suponga trauma alguno.Igualmente tampoco resulta conveniente la alabanza cuando la persona afectada se levanta sin mojar la cama. Alabar la contención es otra manera de darle importancia al tema y el niño puede sentirse agobiado por ello. Lo mejor es actuar con naturalidad, cambiando las sábanas o el pijama mojado sin darle la más mínima importancia. Una manera de conseguir que el pequeño no se sienta tan culpable es hacer que participe en las faenas de cambio de la ropa de la cama o de su pijama. Para ello se le proporcionan sábanas y pijamas secos que el puede cambiarse personalmente en caso de que se de cuenta que ha mojado la cama.

Muchas veces, especialmente en los casos de enuresis secundaria, los niños mojan la cama porque se sienten emocionalmente inestables. Algún problema en la escuela, la familia, los amigos, etc puede proporcionarles un estado de ansiedad o estrés que es responsable de la enuresis. Hablar con los hijos sobre sus problemas, intentar comprender porque se sienten mal o ver si hay alguna cosa que les preocupa puede ayudar a mejorar su situación personal y solucionar o mejorar el trastorno.

La adquisición de hábitos es muy importante, como la práctica de ir al lavabo a horas fijas durante el día aunque la persona afectada no sienta necesidad. Resulta también útil que los padres se acostumbren a obligar al niño o la niña a que vaya a orinar obligatoriamente antes de irse a la cama. Igualmente, deberían despertar a los infantes antes de que los padres se vayan a dormir para que los niños o las niñas se acostumbren personalmente a levantarse a orinar. No resulta útil que los padres lleven a sus hijos en brazos hasta el lavabo porque, de esta manera, orinan semiconscientes y no se acostumbran al hábito de hacerlo voluntariamente. Durante el día pueden realizarse una serie de ejercicios para el aprendizaje del control del esfínter de la uretra o el fortalecimiento de la vejiga urinaria. Entre todos podemos mencionar los siguientes: -

Técnica de la retención: Consiste en hacer que la persona vaya el mayor numero posible de veces al lavabo y, al mismo tiempo, que sea capaza de aguantar la orina cuando siente la necesidad el mayor tiempo posible. Esto puede practicarlo el niño o la niña durante el día. Para ello se debe incrementar la ingestión de bebidas o proporcionarle tisanas que aumenten el volumen de líquido en la vejiga

Técnica de control de los esfínteres: La técnica consiste en detener el chorro de orina sin terminar de expulsarlo todo tantas veces como se pueda. Mediante la acción de parar-continuar conseguimos que los esfínteres se fortalezcan.

De esta manera, poco a poco, consigue crear unos hábitos que facilitan la contención. En numerosas ocasiones se ha comprobado como el problema llega a solucionarse al cabo de un par de meses de utilización.

Fuente: Botanical

lunes, 14 de marzo de 2011

Los beneficios del deporte en la enuresis


El deporte es mucho más que la simple actividad física y, si se enseña de una forma apropiada y acorde a los intereses de nuestro hijo, puede convertirse en un hábito muy favorable para él. Los padres debemos ser conscientes de que los niños que no practiquen deporte durante la infancia probablemente tampoco lo harán durante la vida adulta.

El ejercicio físico de los párvulos suele llevarse a cabo con miras al desarrollo de la psicomotricidad, la coordinación y el compañerismo. Desde los 3 a los 6 años, nuestros hijos están en la edad del juego y de la gimnasia de imitación, pero su cuerpo todavía no está preparado para soportar ningún ejercicio de potenciación muscular.

Los beneficios del deporte en la salud de nuestro hijo pueden ser múltiples:

Beneficios físicos del deporte

* Mejora la resistencia y la fuerza muscular: previene las lesiones musculares.
* Aumenta la flexibilidad: nuestro hijo será más ágil, más rápido y tendrá menor riesgo de torceduras.
* Potencia el conocimiento del propio cuerpo.
* Ayuda a desarrollar mejor y más rápidamente las capacidades de coordinación.

Beneficios psíquicos del deporte

* Ayuda a ganar seguridad en sí mismo, ya que el hecho de ir superando retos anteriores, hace que nuestro hijo se sienta capaz de afrontar otros de mayor dificultad.
* Contribuye a aumentar la autoestima, ya que nuestro hijo "se gusta a sí mismo" al ver que es capaz de hacer bien, diferentes tipos de movimientos y ejercicios.
* Favorece la autonomía, ya que nuestro hijo se da cuenta de que es capaz de dominar su cuerpo en el entorno (espacio, colchonetas, obstáculos, saltos, etc.). Ello le hace consciente de que tiene gran capacidad para actuar de forma independiente.
* Su mejora hace que se sienta valorado por los demás: sus compañeros le llaman para participar en sus juegos, sus profesores le felicitan y sus padres también.
* Le ayuda a sentirse valiente en diferentes situaciones, tanto físicas como sociales, y eso le da seguridad.
* Se siente más independiente, capaz de decidir por él mismo cuándo y cómo debe actuar o dejar de hacerlo.

La práctica de hábitos saludables es una de las mejores aportaciones que podemos ofrecer los padres a nuestros hijos. Ya hemos visto que la actividad física aporta muchos beneficios y mejora la salud de los niños. Por lo que es de gran ayuda tambien si nuestros pequeños sufren enuresis, ya que como hemos dicho, favorece su autoestima y le aporta seguridad en si mismo. Por ello, los padres debemos aportar hábitos saludables, propiciar el movimiento y el juego, inventar actividades, dar alternativas a actividades sedentarias, y ayudarles, sobre todo, valorando lo bien que lo hacen y lo contentos que estamos. Seguramente estaremos haciendo una inversión a largo plazo en felicidad y salud. Ellos seguro que nos lo agradecerán.

miércoles, 9 de marzo de 2011

La enuresis y la adolescencia


Aunque el porcentaje de adolescentes con problemas de Enuresis es pequeño, entre el 1% y 2% de los niños que padecen de incontinencia a esta edad, sufren realmente una situación muy complicada. No olvidemos que la adolescencia es una fase compleja, caracterizada sobre todo por las contradicciones. Se trata de la edad de la revolución hormonal, un hecho que puede dificultar la recuperación.

Ante esta situación, los padres además tienden a desesperarse y a angustiarse perjudicando también la solución a la enfermedad.

Recordemos que en el caso de los adolescentes estamos hablando de niños de más de 12 años que aún registran problemas de incontinencia y que necesitan un tratamiento y seguimiento conjunto de padres y pediatras. Por lo tanto, la desesperación y ansiedad a una edad tan difícil como ésta no ayuda a la recuperación.

Como bien explica nuestra especialista, la doctora Rocío Santiago, no todos los organismos actúan igual. Hay niños que tardan más en encontrar una salida al problema de la enuresis. Por esa razón, en el caso de los adolescentes, resulta fundamental que en el tratamiento se encuentren implicados los padres, nuestros hijos y el médico (en este caso el pediatra) con el objetivo de conseguir que la conducta terapéutica sea uniforme.

No olvidéis que a esta edad vuestro niño debe tratar de resolver definitivamente el problema. Pero debéis de intentar no transmitir delante de él la idea de desesperación o de stress. Hay que seguir animándole, darle esperanzas y ofrecerle soluciones.

Una cosa más que como padres tenemos que trabajar con nuestros hijos adolescentes es tratar de controlar el temor de que sus amigos se rían de ellos. Preguntas como “¿son acaso buenos amigos? “y medidas tendentes a enseñarles que a veces también es conveniente que nos riamos de nosotros mismos, pueden aliviar en cierta medida la angustia que les puede generar. No os olvidéis lo importante que es darles seguridad.

Y para los hijos, recordad que esta enfermedad puede tardar mucho o poco en curarse, pero siempre se soluciona y muchas veces de manera natural, así que evitad angustiaros.

jueves, 3 de marzo de 2011

Niños con miedo, cómo ayudarlos.


Si tu hijo sufre por algún miedo es muy importante que le transmita tranquilidad, seguridad, y le ayude a superar a sus miedos con mucho cariño y comprensión. De una forma general, los miedos suelen aparecer en niños de edad comprendida entre los 3 y los 6 años de edad. El niño todavía no entiende el mundo que lo rodea y tampoco es capaz de separar lo real de lo imaginario. En los primeros años de vida, el niño conoce la existencia de personajes a través de los cuentos, películas, etc., y a la vez pasa a inventar compañeros y personajes, e incluso situaciones imaginarias.
Algunos miedos llegan a ser perjudiciales al desarrollo del niño, sin embargo hay otros que incluso, pueden hacer con que el niño evite algún accidente: Por ejemplo: miedo al cruzar una calle, miedo de caerse del columpio, miedo a los animales, etc. Son miedos que enseñan al niño a ser más precavido en situaciones que exigen mas cuidados.

Según algunos investigadores, los miedos aparecen y desaparecen, y a veces sin darnos cuenta de ello. Y cambian a la medida que el niño va creciendo. Los niños empiezan a tener miedo a las personas extrañas, a objetos raros, a los ruidos fuertes, a la oscuridad, y luego empezarán a tener miedo a la muerte, a los monstruos, a los ladrones, etc. Muchos de estos miedos se ven inducidos por el ambiente externo como las películas, los cuentos, las historias de los amiguitos, y otros están fundados en experiencias negativas en casa o fuera de ella, y de hecho pueden servir a los padres como alarma para identificar situaciones de algún maltrato o abuso a su hijo.

Uno de los miedos más habituales en los niños pequeños es la angustiosa separación de sus padres, el miedo al abandono. Cuando su mamá lo deja en una guardería o con otra persona y se marcha, el bebé o el niño no sabe cuánto debe esperar para volver a verla. Y ahí aparece el miedo a la pérdida definitiva ya que el niño no tiene la capacidad de medir el tiempo. Pero a medida que el niño madura va conociendo con mas profundidad la realidad, y así superará sus miedos. Y no se puede acabar con todos sus miedos porque estos también les permiten a entender el mundo y a sentirse mas seguros en su habilidad para luchar contra el miedo.

El miedo también puede ser una causa por la que los niños mojen la cama. En ese caso, también debemos tener paciencia y comprensión y explicarles que no hay nada de lo que tener miedo, creando así un ambiente en el que el niño se sienta seguro y los miedos poco a poco desaparecen.

jueves, 17 de febrero de 2011

El frío y la enuresis


Parece que las temperaturas vuelven a bajar y el tiempo empeora haciendo mucho más frió. Puede que hayamos notado que vamos al baño con mayor frecuencia, de ahí que, si nuestros hijos son propensos a hacerse pis en la cama, el número de sus escapes tal vez sea mayor en las épocas con temperaturas más bajas.

Desde el punto vista médico, entre estas razones destaca por un lado la hormona antidiurética (ADH); esta hormona la secretamos para reabsorber el agua a nivel del riñón, de ahí que sea tan importante. Por eso cuando hace más frío no producimos esta hormona en la misma cantidad, lo que hace que absorbamos menor cantidad de agua y expulsemos más mediante la orina.

Otra de las razones es que con el frío transpiramos menos (es decir, eliminamos menos cantidad de agua a través de los poros de la piel). Nuestro cuerpo adopta, pues, como alternativa expulsar más agua a través de la orina.

Dejando a un lado estas reacciones de nuestro cuerpo, nos centraremos en buscar la solución a este posible aumento de escapes de nuestros hijos en épocas de mayor frío.

Lo primero de todo, obviamente, es mantener una temperatura agradable y saludable en nuestro hogar, evitando que nuestra casa resulte excesivamente fría. De esta forma la calidez de la habitación de nuestros hijos ayudará a que el cuerpo realice menor esfuerzo para mantener su temperatura natural así como reacciones como las explicadas ante las bajas temperaturas.

Para conseguirlo no tenemos que hacer excesivos esfuerzos; bastará con seguir pequeñas y sencillas pautas como ventilar nuestra casa por las mañanas, sin necesidad de dejar la ventana más de 10 minutos abierto. Mucho mejor hacerlo a primera hora de la mañana, ya que al hacerlo por tarde el calor interno se escapará de la casa a través de las ventanas abiertas.

Igualmente, procuraremos que nuestros hijos duerman con una ropa adecuada, tanto en relación a las sábanas y mantas que usemos como a la ropa que lleven puesta a la hora de su descanso nocturno. Evitaremos aquellos pijamas que se mueven con facilidad mientras duermen, provocando que partes de su cuerpo queden al descubierto, como la zona de los riñones.

Tampoco tenemos que abrigar en exceso a nuestros hijos para protegerles del frío; lo más seguro es que durante el sueño se destapen inconscientemente ante el excesivo calor y, al quedar destapados, aumentarán las posibilidades de que cojan frió y de que se puedan orinar en la cama (por no hablar de posibles resfriados).

jueves, 10 de febrero de 2011

Hijos únicos, algunos tópicos


Muchos son los tópicos que pesan sobre la idea de tener un hijo único: será un mimado, mandón, consentido, etc. Pero en realidad la experiencia del hijo único tiene sus riesgos y sus ventajas, y su evolución, como la de cualquier otro niño, depende de la educación que le demos nosotros, los padres. Y son los padres los que debemos vigilar el no exagerar algunos comportamientos o algunas reacciones para evitar esas actitudes tópicas que, erróneamente, se han asociado al hijo único. El riesgo más común es que esa atención exclusiva que podemos prestarle a nuestro hijo se transforme en una actitud sobreprotectora. Hay muchas maneras de evitarlo.

Muchos son los fantasmas que amenazan la tranquila decisión de tener un solo hijo. Muchos tópicos pesan sobre la idea de que un niño crezca sin hermanos. ¿Quién de nosotros no ha escuchado alguna vez algún comentario respecto al hijo único tipo "pobrecito, se va a aburrir" o "los hijos únicos 'salen' mimados" (o egoístas, o mandones, o engreídos…)?

Que no te asusten. La educación de un solo hijo, como la educación de dos hermanos o de una familia numerosa, tiene sus pros y sus contras, sus riesgos y sus ventajas. Lo único que necesitamos es un poco de información para saber cómo actuar ante determinadas situaciones, aprender a controlar algunos comportamientos y conocer aquellas virtudes que sería bueno potenciar.

La evolución del hijo único, como la de cualquier otro niño, depende, en su mayor parte, de la educación que le demos nosotros, los padres. Un hijo único, por el mero hecho de no tener hermanos, no está condenado a desarrollar ningún tipo especial de comportamientos. Quizás deberíamos decir que son los padres los que deben vigilar que algunas reacciones normales no se exageren por el hecho de tener sólo un hijo, y de esa manera evitar esas actitudes tópicas que, erróneamente, se han asociado al hijo único.

El principal riesgo que tienen los padres de un hijo único es caer en el exceso de atención. Pero cuidado. No estamos hablando de ese tipo de atención que proporciona al niño seguridad, estabilidad, confianza en sí mismo, autoestima y capacidad para desarrollarse correctamente. Estamos hablando de ese exceso de atención que va ligada al miedo por parte de los padres a que a su hijo le suceda algo malo, de esa atención que puede transformase rápidamente en una actitud sobreprotectora.

Debemos tener mucho cuidado, pues, con sobreproteger a nuestro hijo, incluso si sufre enuresis. Ya que un ambiente en el que se sienta presionado y con miedo, no ayudará a solucionar la situación. Muchas veces hemos comentado que debemos trasmitir calma, tranquilidad y sobre todo, una dialogo fluido y cariñoso con nuestro pequeño.

martes, 8 de febrero de 2011

Los padres y su papel ante la Enuresis


La negación de la enuresis por parte de los padres es el mayor problema al que se enfrentan los expertos a esta patología. La mayoría de ellos son más partidarios de justificarla en base a un desarrollo afectivo desestructurado con un conjunto de tópicos, antes de pararse a pensar que quizá el niño pueda estar teniendo un problema real de incontinencia.

Gran parte de los profesionales señalan que los factores que influyen en la aparición de esta enfermedad van desde la edad del niño a los aspectos físicos, pasando por los emocionales: derivados del entorno familiar, social y escolar del niño.

Situaciones traumáticas como, por ejemplo, el divorcio de los padres, los cambios de domicilio o escuela, un ambiente familiar inestable o una mala adaptación en el colegio pueden agravar la enuresis, pero no desencadenarla.

Por el contrario, la enuresis nocturna sí puede originar trastornos psicológicos en el niño. Tengamos en cuenta que suele aparecer a partir de los 5 años y puede llegar a prolongarse hasta la adolescencia, por lo que estamos hablando de una etapa crítica y fundamental para la evolución de su personalidad. La autoestima del niño se ve afectada, y es variable en función del apoyo que reciban. Por eso es esencial una concienciación de los padres con el problema y una actitud positiva para ayudar a sus hijos a poner remedio a la enuresis.

Es muy frecuente que los padres lleguen a desesperarse, obcecándose en que se trata de un problema psicológico o emocional. Esto les lleva a una sobreprotección del pequeño, que se sentirá aún más presionado o coaccionado, y empeorará aún más la situación.

Lo ideal es crear una atmósfera tranquila y receptiva en el hogar, ofrecerle consejos reales para el control de las esfínteres y, sobre todo, ganarse su confianza, para que se sienta seguro y cómodo a la hora de enfrentarse a su problema. La enuresis no es culpa ni del niño ni de los padres, pero es tarea de ambos llegar a superarla.

jueves, 3 de febrero de 2011

Llegó el nuevo hermanito.


Los celos como los miedos forman parte del desarrollo normal del niño y generalmente son superados con el tiempo.

Ante la llegada de un nuevo miembro a la familia puede provocar, lógicamente, celos. El primogénito suele temer que los padres ya no le presten toda su atención, quieran más al nuevo hermanito o, incluso, lo abandonen.

Estos temores lo impulsan a ciertos cambios de conducta como son hacerse por ponerse agresivo, caprichoso o tomar otras actitudes. Por los que se genera en el niño una situación de stress. Esta situación puede afectar si nuestro hijo, sufre enuresis.

Son momentos en que necesita especial atención y cariño, confirmando que sigue siendo querido y que además hay un nuevo miembro en la familia que también lo va a querer y necesitar. Recuerde que con la llegada de un hermanito es normal que su o sus hermanos se vuelvan agresivos y/o regresivos.Hable con ellos, demuéstreles afecto y protección.

Lo primero y lo más importante es no angustiarse, intentar no transmitir estas preocupaciones a nuestros hijos.

En segundo lugar, hay que reforzar su grado de autoestima y para eso necesitamos permanecer tranquilos. El apoyo de la familia y la confianza son claves para que nuestros hijos puedan superar este reto. No olvidemos que no sólo se trata del control del pis. En muchos casos hay una serie de factores externos y psicológicos que pueden ser la causa de los problemas de nuestros hijos y que también tenemos que intentar reconocer o advertir para darle soluciones.

jueves, 13 de enero de 2011

Aprende a ir al baño solito

Normalmente, el control del esfínter y las evacuaciones intestinales, se producen cuando el niño tiene aproximadamente dos años. Pero no todos los niños son iguales, cada uno necesita su tiempo, del mismo modo que lo necesitan para aprender a sentarse, a hablar o a caminar.

Por este motivo no debemos tener prisa ni intentar apurar el aprendizaje de su hijo antes de que él esté listo para lograrlo. Ya que, puede conseguir justamente el efecto contrario al que quiere conseguir. Esto es, que el niño se demore en su desarrollo, volviéndolo tenso y nervioso, y esto resultara en una rebelión de su parte. Lo último que desean hacer los padres es convertir este proceso en una creciente batalla. Ármese de paciencia y sobre todo, intente trasmitir tranquilidad a los pequeños, ya que, a fin de cuentas es por ellos por lo que hacemos todo.

Algunos consejos, para ayudarle a que este proceso sea más cómodo para todos: Si su niño mancha el pañal todos los días a la misma hora puede sentarlo a esa hora en una sillita apropiada para ello. Su respuesta favorable le enviará un mensaje positivo a su hijo. Si, por el contrario, esto ocurre a horas variables, obsérvelo buscando algún gesto, expresión o postura que indica que él está teniendo un movimiento intestinal. Ese es el momento de trastalardo al baño o el orinal. Si nada ocurre en unos pocos minutos, o si él se asusta de alguna manera, sáquelo de allí.

Elogie al niño por sus acontecimientos y hagale saber que esta muy contenta con sus progresos. Cuando él tenga un "accidente", manténgase calmada y no lo castigue. Si se disgusta o se enfada cada vez que él falle, el proceso de desarrollo puede retrasarse.

Los signos que indican que él está listo para dejar los pañales son: Se levanta de una siesta con el pañal seco, tiene las evacuaciones intestinales a la misma hora cada día, es capaz de decir "pipí" o "popó", etc. conociendo cuando tiene que usar el inodoro y siendo capaz de quitarse la ropa. Recuerde, no presionar, regañar o ponerse impaciente con él en esos momentos, esto sólo retrasará el desarrollo normal del niño para que pueda dejar de usar pañales.

Fuente: Mi pediatra en casa

martes, 11 de enero de 2011

Tímidos o Lanzados. ¿Qué es mejor?

En nuestra sociedad están sobrevaloradas las conductas que podemos calificar de extrovertidas y, quizá por eso, podría parecer que los niños lanzados tienen potencial o van a ser más felices que los tímidos. Pero es una creencia falsa.

Todos, tímidos y lanzados tienen sus propias cualidades y ni al tímido le están vedadas, por ejemplo, unas relaciones sociales estupendas, ni al lanzado la capacidad de reflexión. De hecho suele ocurrir que ambas personalidades se compenetren y lleguen a ser grandes amigos. Lo importante es conocer bien a nuestro hijo y guiarle de acuerdo a su particular manera de sentir y hacer. Así hay que buscar la manera de potenciar lo bueno de cada carácter y ayudarle con lo menos positivo.
Algunas características:

Niños Tímidos:
-Son observadores
-Son cautos
-Se relacionan mejor en grupos pequeños
-Suelen ser independientes y discretos
-Suele ser poco habladores y son concisos cuando lo hacen.

Niños Lanzados:
-Son participativos
-Son muy impulsivos
-Les encanta estar en grupo
-Siempre intentan llamar la atención
-Son parlanchines

Como nos puede ayudar esto para enfrentarnos a la enuresis, dependiendo del carácter que tenga nuestro hijo podemos o debemos actuar de una manera diferente o intentarlo al menos:

Con el más reservado, es posible hablar con ellos razonando las cosas y explicando claramente, siempre en un lenguaje asequible, sereno y afectivo, el problema, las soluciones y animarle en todo momento, sabiendo que tienen apoyo incondicional y todo el tiempo del mundo. Su capacidad de observación les proporciona a veces información del entorno que pasa desapercibido para otros. Sus decisiones son firmes y siempre sobre seguro.

Con los más extrovertidos, nos permite acercarnos a ellos de una manera mucho más distendida y no haciendo del problema algo negativo, algo que en ningún caso debemos hacer, independientemente del carácter de nuestro pequeño. Podemos aprovechar su gran dinamismo y optimismo para proponerle todo tipo de juegos y actividades. Por esto mismo, se sobreponen bastante bien a los posibles fracasos y, en vez de retirarse, suelen intentarlo con más ahínco.

Fuente: Ser Padres

martes, 14 de diciembre de 2010

Enuresis. Algunos consejos para tratarla.


El niño que presenta enuresis se orina en la cama en forma involuntaria. Se trata de un problema que afecta a toda la familia, pero que es especialmente molesto para el niño. Como ya hemos dicho, muchas veces, siempre hay que evitar hacer que se sienta culpable y apoyarle en todo momento.

Por lo general, no se empieza a tratar a estos niños antes de los 5 años de edad; dada la posibilidad de curación espontánea en 15% de los pacientes, es preferible iniciar el tratamiento entre los 6 y los 7 años. El tratamiento incluye medidas conductuales, en algunos casos medicamentos y el uso de alarmas.

Unos consejos generales

Asegúrese de que el niño no bebe mucho dos horas antes de acostarse. Por el contrario es beneficioso que beba mucho durante el día y animarlo a que aguante todo lo que pueda antes orinar. También puede beneficiarle el interrumpir el chorro varias veces mientras orina ("abrir y cerrar el grifo"). De esta manera podría aumentar su capacidad vesical y hacerse más consciente del control de su vejiga. Compruebe que el niño haga "pis" antes de acostarse.

Todo ello no garantiza que el niño deje de mojar la cama, pero puede ayudar.
Despertar al niño en mitad de la noche para llevarlo al baño no sirve de gran ayuda, dado que el niño no se despierta por sentir él mismo la necesidad de orinar y suele recaer en cuanto sus padres dejan de levantarlo.

Debe protegerse la cama usando un colchón o una funda o protector impermeables debajo de la sábana inferior. Debe sujetarse firmemente para prevenir el riesgo de asfixia. Si el niño es lo suficientemente mayor, ponga ropa de cama seca al alcance del niño para que pueda cambiarla si se despierta mojado. Deje que él cambie las sábanas, no como castigo, si no para que se haga cargo del tema con naturalidad. Ello lo hará también más consciente de la situación.

Cuando el niño esté preocupado y motivado para ello, puede llevar un calendario o diario y registrar los días secos y mojados para ver los progresos. Por supuesto, celebrar cada noche seca. Animarlo es a menudo la mejor manera de enfrentarse a su problema.

Los sistemas de juegos y premios harán que nuestros pequeños se esfuercen por controlar su micción; y lo harán de una forma divertida, desechando la idea de que lo estén haciendo como si verdaderamente tuviesen un problema. Este sistema de juego resultará efectivo sobre todo entre los 2 y los 6 años. Nuestros niños y niñas tratarán de no hacerse pis en la cama al ver recompensado su éxito con un premio a su esfuerzo. Lo mejor de todo es que, donde ellos ven simplemente un juego, la realidad refleja un aprendizaje y control de sus esfínteres.

Los calendarios de progresos junto a un sistema de recompensas representan una forma ideal de fomentar la responsabilidad de nuestros hijos a la hora de controlar sus escapes; y lo mejor de todo es que ellos lo verán como un juego. A medida que nuestros hijos se van haciendo mayores, y sobre todo a partir de los 6 u 8 años, van teniendo uso de razón y podemos tratarles como a un pequeño adulto, siendo en este momento cuando el juego irá dando paso hacia la responsabilidad.

martes, 7 de diciembre de 2010

El primer paso ante la Enuresis: Paciencia y Calma


La enuresis es la micción incontrolada más allá de los cuatro o cinco años de edad. Normalmente, el control de esfínteres (controlar la micción) es un proceso que está relacionado con la maduración del sistema nervioso central, el cual depende del aprendizaje y el condicionamiento. Por lo general, este desarrollo se lleva a cabo entre los 15 y los 18 meses de edad, en donde el pequeño aún no controla todavía “hacerse pipí”, pero ya empieza a ser educado a esto por los padres o personas a su alrededor.

Muchas veces controlar la orina es un proceso que no acaba de madurar del todo, muchas veces orinarse en la cama sigue sucediendo después de los cuatro, cinco o más años, llegando incluso a alcanzar la edad adolescente. Es un padecimiento muy frecuente y, como hemos dicho en otras ocasiones, lo principal es entender bien qué es lo que sucede y luego tomar cartas en el asunto.

El problema puede tener muy fácil solución, lo principal es que el padre o la madre no pierda la calma.

Algunos consejos:

• DAR TIEMPO: No debe en ningún caso presionar a su pequeño, ni mostrarle enfado o burla por lo que ocurre. Quizá sea una buena alternativa que, si el pequeño amanece mojado, en lugar de enfadarse o castigarle o hacerlo sentir culpable, darle la responsabilidad de que lavar sus sábanas o su ropa, por ejemplo. Aquí se está enviando un mensaje de causa y efecto y de responsabilidad, y liberamos al pequeño de la culpa o tensión nerviosa que pudiese causarle un castigo, reproche o demás, y que pudiese ser la causa de esta afección.

• Para que el niño duerma tranquilo y no moje la cama recomendamos el uso de braguitas o calzoncillos absorbentes.

• Evita restringirle la toma de agua: el niño no aprenderá de este modo, sino por medio de una maduración correcta de esfínteres y sistema nervioso.

• No hay que levantarlo por las noches a ir al baño, pues si no tiene ganas sólo estarás interrumpiendo su sueño y no se logrará nada. Hay que esperar a que el mensaje de orinar llegue naturalmente incluso cuando el sueño es profundo.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Tratamientos de la Enuresis III: Psicología


Si en nuestros post anteriores hablábamos de fármacos y alarmas, hoy vamos a hacer hincapié en otro de los métodos para tratar la enuresis: el tratamiento psicológico.


Su diagnóstico será muy eficaz y determinante cuando la enuresis esté afectando de forma negativa en el estado de ánimo del pequeño. Primeramente, porque seremos capaces de ayudarle a comprender y aceptar su problema, seguido de un esfuerzo por parte del pequeño para superarlo.

El tratamiento psicológico enseña al niño las pautas adecuadas para controlar el pis durante el día y la noche, y asesora a los padres en el comportamiento que deben adoptar ante el problema.

Este tratamiento se apoya en una modificación de la conducta, un refuerzo positivo sobre aprendizaje o un entrenamiento en cama seca. En algunos casos, se suele acompañar también de algún dispositivo de alarmar nocturna.

El tratamiento psicológico es rápido y eficaz, siempre y cuando se sigan las instrucciones del psicólogo, y no se interrumpa anticipadamente porque el niño ya se despierta seco. Es una cuestión de perseverancia, de lo contrario, las causas pueden ser muy perjudiciales para los pequeños.

Revisa el resto de tratamientos de la enuresis en incontinenciainfantil.com