Ya hemos hablado de las consideraciones que tenemos que tener en cuenta cuando nuestros pequeños se va de viaje o pasar unos días fuera. Pero, ¿qué ocurre cuando son los padres los que se van?
Por una parte, los padres debemos estar tranquilos y relajados ante la ausencia por varios días de nuestro hogar. No cabe duda de que hemos elegido a las mejores personas para que cuiden de los pequeños y debemos estar tranquilos al respecto. Ya que, cómo siempre hemos dicho, hay que tener cuidado en cómo se le trasmite a los chicos lo que va a suceder; si los padres se muestran angustiados o culpables, los pequeños lo van a percibir.
A continuación os dejamos algunas ideas sobre cómo preparar el terreno.
Es bueno que los niños pasen tiempo con la persona que se va a quedar a su cargo durante la ausencia, para que se vayan formando vínculos y no sea un extraño que aparece en sus vide repente.
*Si nunca nos hemos separaron de ellos podemos empezar haciendo algunas salidas cortas de día y de noche. Luego poder dejarlos por una noche al cuidado de otro adulto, incluso un fin de semana.
*Es importante hablarles, contarles, cuándo, cómo y a dónde viajarán.
*Se puede ir preparando el equipaje junto a ellos, pedirles que ayuden, dibujarles el lugar a donde se irá o mostrarles una foto. Contarles cómo será el viaje y mostrarles una imagen del avión, el auto o el medio de transporte que se utilice.
*También se puede hacer un calendario con dibujos para que puedan ir registrando el paso del tiempo.
*Lo ideal es que los chicos sigan las mismas rutinas y que no hayan muchos cambios en lo cotidiano. Este aspecto es muy importante si nuestro hijo sufre de enuresis, que sus rutinas no sufran grandes cambios. Si van a permanecer en la casa de otra persona durante la ausencia de los padres, es bueno que lleven algunas de sus cosas para sentirse más seguros: su sábana, sus juguetes, su vaso, etc.
*Llamarlos a diario los hará sentirse más seguros y acompañados.
*Recordarles diariamente que van a volver, cuándo volverán, qué harán a la vuelta.
En definitiva, intentar que la ausencia sea lo menos traumática posible. Y, sobre todo no angustiarnos si durante esos días tiene más “accidentes” y despierta con la cama mojada. Mantener la calma y trasmitirla al pequeño es lo esencial.
Por una parte, los padres debemos estar tranquilos y relajados ante la ausencia por varios días de nuestro hogar. No cabe duda de que hemos elegido a las mejores personas para que cuiden de los pequeños y debemos estar tranquilos al respecto. Ya que, cómo siempre hemos dicho, hay que tener cuidado en cómo se le trasmite a los chicos lo que va a suceder; si los padres se muestran angustiados o culpables, los pequeños lo van a percibir.
A continuación os dejamos algunas ideas sobre cómo preparar el terreno.
Es bueno que los niños pasen tiempo con la persona que se va a quedar a su cargo durante la ausencia, para que se vayan formando vínculos y no sea un extraño que aparece en sus vide repente.
*Si nunca nos hemos separaron de ellos podemos empezar haciendo algunas salidas cortas de día y de noche. Luego poder dejarlos por una noche al cuidado de otro adulto, incluso un fin de semana.
*Es importante hablarles, contarles, cuándo, cómo y a dónde viajarán.
*Se puede ir preparando el equipaje junto a ellos, pedirles que ayuden, dibujarles el lugar a donde se irá o mostrarles una foto. Contarles cómo será el viaje y mostrarles una imagen del avión, el auto o el medio de transporte que se utilice.
*También se puede hacer un calendario con dibujos para que puedan ir registrando el paso del tiempo.
*Lo ideal es que los chicos sigan las mismas rutinas y que no hayan muchos cambios en lo cotidiano. Este aspecto es muy importante si nuestro hijo sufre de enuresis, que sus rutinas no sufran grandes cambios. Si van a permanecer en la casa de otra persona durante la ausencia de los padres, es bueno que lleven algunas de sus cosas para sentirse más seguros: su sábana, sus juguetes, su vaso, etc.
*Llamarlos a diario los hará sentirse más seguros y acompañados.
*Recordarles diariamente que van a volver, cuándo volverán, qué harán a la vuelta.
En definitiva, intentar que la ausencia sea lo menos traumática posible. Y, sobre todo no angustiarnos si durante esos días tiene más “accidentes” y despierta con la cama mojada. Mantener la calma y trasmitirla al pequeño es lo esencial.
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