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jueves, 14 de abril de 2011

Cuando los padres sufren estrés

Con la entrada de la nueva estación, ya inmersos en pleno curso escolar y las jornadas laborales intensas, los padres con niños pequeños vamos acelerados a todas partes. Ya al comenzar el día todo es una auténtica carrera para ajustarnos lo más posible a lo marcado por el reloj.

No tenemos tiempo para lo importante, aquellas cosas que nos hacen crecer como personas y como padres. Parece que nunca tenemos tiempo para conocernos a nosotros mismos y a nuestros hijos, aunque ellos sean lo que más queremos en el mundo. Destinamos poco esfuerzo en mejorar el apego familiar y la comunicación con nuestros niños y nos obsesionamos con lo urgente, aquello que nos hace estar agobiados y con prisas, y estamos gobernados por los nervios que nos hacen saltar como un resorte a la primera de cambio.

Todos somos conscientes de que vivir de esa manera, con la sensación de que nos faltan horas al día, con prisas y sin poder disfrutar plenamente de momentos irrepetibles, podría afectarnos muy negativamente, tanto a nosotros como a nuestra familia y, sin embargo, ahí seguimos afanados en nuestras tareas. Pero ¿no deberíamos frenar el ritmo y dar lugar al sosiego, a la reflexión y a la convivencia? ¿Por qué no puede ser más urgente que las lavadoras, la plancha, el tráfico o las prisas, la tranquilidad y el encuentro con nuestros hijos?

Sobre todo si nuestro hijo sufre enuresis, ya que cómo muchas veces hemos repetido, hay que ser capaces de crear un ambiente tranquilo para averiguar cuál es la causa del temor o la tristeza del pequeño, una de las múltiples causas de la enuresis. En familia se podrá encontrar la solución para que el niño se vuelva a sentir seguro y afronte la situación. Se aconseja emplear frases como ‘no te preocupes, no nos vamos a enfadar contigo', ‘dinos cuándo quieras ir al baño’, ‘papá y mamá están para apoyarte’.

jueves, 24 de marzo de 2011

Reconocer y comprender las reacciones del estrés


Los adultos tienen la tendencia a recordar la infancia como una época de despreocupación, sin responsabilidades, urgencias, o problemas. Sin embargo, los niños de hoy sufren presiones tremendas procedentes de muchas fuentes.

Las tensiones en el mundo de un niño pueden manifestarse por medio de síntomas físicos como el insomnio, dolores de cabeza, enuresis, o molestias de estómago. O bien tienen manifestaciones emocionales -enfado, represión, miedo que pueden interpretarse como un problema educativo. No es posible que los padres lleguen a aliviar todas las frustraciones del niño, pero sí lo es aprender técnicas de control de estros que ayudarán tanto a los padres como a su hijo a afrontar las tensiones.

En las prácticas que se realizan con padres e hijos, se enseñan formas de relajación. Sabemos por experiencia personal y profesional que la educación para disminuir el estrés cambia la vida de padres y niños. Es necesaria bastante práctica para aprender estas técnicas, así que hará falta tiempo y perseverancia. Merecerá la pena.

Reconozca las reacciones del estrés La siguiente lista puede ser útil para identificar algunas manifestaciones fisiológicas y de comportamiento producidas por el estros. Hay que tener en cuenta que estos mismos síntomas podrían ser también consecuencia de problemas médicos, de modo que, antes de asumir que un síntoma persistente es psicológico se debe consultar al médico. El niño también los utiliza algunas veces como un medio de llamar la atención o evitar ciertas tareas

1. dolores de cabeza
2. dolores de estómago, indigestión, gases, úlceras
3. náuseas, vómitos
4. hiperventilación (incluye respiración rápida, falta de aliento, mareos, hormigueo)
5. taquicardia (palpitaciones rápidas del corazón)
6. manos sudorosas, húmedas o frías
7. hábitos nerviosos (morderse las uñas, arrancarse la piel o el pelo, rechinar los dientes, etc.)
8. insomnio y otros problemas del sueño miedos y angustias
9. timidez e insociabilidad explosiones de genio
10. hipersensibilidad a la critica o a las burlas poca tolerancia a la frustración
11. falta de concentración a causa de la ansiedad

Ayude al niño a reconocer y a comprender las reacciones de estrés.Cuando se ha llegado a la conclusión de que el síntoma o la conducta del niño está provocada por la tensión, el paso siguiente es ayudarle a definir sus sentimientos y averiguar por qué ocurren.

Determinar la causa del estrés del niño requiere unas buenas aptitudes de comunicación. Se le explica que a veces los padres también tienen problemas para aclarar su mente. Los padres pueden dar algunos ejemplos de lo que les preocupa. Probablemente el niño empezará a hablar de los problemas que tiene con las matemáticas y el miedo que tiene al examen del viernes.

El niño comienza a relajarse a medida que habla de sus miedos. Se pues de hacer un plan para ayudarle con las matemáticas, darle un pequeño masaje, enseñarle cómo usar las técnicas de relajación que se describen a continuación. Y se duerme.

Trate de apartar las fuentes de estrés. Lo que hace desaparecer el estrés de forma más potente es el deshacerse de las causas que provocan la tensión

Fuente: Educación Infantil

viernes, 17 de septiembre de 2010

Consejos para hacer frente al estrés



El estrés y la ansiedad son algunas de las razones que están detrás de la enuresis. Los expertos advierten que el estrés en la infancia puede ser producto de situaciones diversas: problemas al interior de la familia, cambios de colegio y domicilio, separación de los padres, divorcios, accidentes, entre muchas otras.
Algunas de las características que nuestros niños pueden registrar cuando sufren de estrés es la presencia de un escolar ansioso, con miedo, rabia, llanto e irritabilidad, trastornos del sueño, cambios de carácter, aislamiento y rechazo a ciertas rutinas.

Y a nivel físico pueden manifestarse a través de dolencias como dolores de cabeza y de estomago, enfermedades producto de la baja del sistema inmunológico, como la enuresis.

Por eso, es fundamental la comunicación clara y fluida entre padres e hijos. En ese sentido, resulta indispensable intentar que nuestros hijos hablen de sus emociones y expresen sus sentimientos.

Recordad que la actividad física, fijar metas realistas, dejar tiempo para el juego y la diversión y alentar al niño a hacer preguntas y expresar sus dudas es fundamental.

Actividades como el baile y la música también juegan un rol importante en esta labor.