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jueves, 11 de noviembre de 2010

Cómo actuar frente a la enuresis secundaria


No son pocos los casos de papás y mamás que se encuentran con el problema de que sus hijos, con edades superiores a los 5 ó 6 años, continúan teniendo problemas a la hora de controlar sus esfínteres durante el sueño. En algunas ocasiones ocurre que estos escapes tienen lugar tras un largo periodo sin mojar la cama.

Cuando nuestros hijos, al parecer, han llegado a controlar estos escapes y, tras un periodo de continencia previo de al menos seis meses de duración, vuelven mojar la cama en alguna ocasión, estamos ante un problema de enuresis secundaria.

No necesariamente tiene que ocurrir en niños y niñas de corta edad, sino que la enuresis secundaria también puede darse en adolescentes. Es sobre todo en estos casos donde tenemos que poner especial atención en investigar una posible causa orgánica o patológica responsable del síntoma.

La enuresis secundaria se conoce también como regresiva y, entre sus causas generatrices destacan las de signo psicológico. Los factores que pueden dar lugar a este tipo de enuresis son de lo más variados; a título de ejemplo podemos citar supuestos como el nacimiento de un hermanito, una mudanza, tensión, discusiones familiares o situaciones de estrés emocional, siendo estas últimas –dentro de las psicológicas- las más comunes en el caso de adolescentes (causa emocional muy fuerte).

Las enfermedades de tipo orgánico se hacen sentir con mayor fuerza en la enuresis secundaria que en la primaria, actuando como desencadenante de la misma; infecciones urinarias, irritaciones o ciertos cuadros de diabetes pueden ser la causa de estos escapes.

Ante la enuresis secundaria, si nuestro hijo o hija ha alcanzado un grado de madurez lo suficiente como para actuar comprensivamente (en todo caso si se trata de adolescentes) resulta conveniente que hablemos con ellos y explicarles que estos escapes suelen ser un efecto secundario derivado de otro problema principal. Es importante que mantengan alta su autoestima y que no se avergüencen, pues en la mayoría de los casos, descubierta la causa generatriz estaremos en posición de solucionar el problema. De ahí la importancia de acudir al médico para tratar de averiguar si nuestro hijo tiene algún problema orgánico que esté provocando estos escapes.

Del mismo modo, y en niños de edades ya avanzadas, acudir al psicólogo no sólo ayudará a mantener viva la autoestima de nuestro hijo, sino que también será una vía idónea para poner solución a la enuresis secundaria cuando el factor desencadenante de ésta sea de tipo psicológico.

Para cualquier consulta relacionada que preciséis os recordamos que está a vuestra disposición nuestra experta en pediatría, la Doctora Rocío Santiago.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Todavía se orina en la cama: testimonios de la enuresis o incontinencia urinaria nocturna.


Un niño que se orina en la cama la mayor parte de las noches genera una gran frustración en la familia, pero según especialistas en pediatría como Vanessa Pulido, los padres deben tener en cuenta que esto no sucede porque el niño es perezoso o quiere fastidiarlos. Sin embargo, no siempre es fácil encontrar las verdaderas causas y esto contribuye a que el dilema familiar aumente en la misma proporción en que la autoestima del niño disminuye.

“Mi hijo se orinó desde los 4 años hasta que entró a primero primaria” explica una madre y empresaria de 33 años, preocupada por la situación de su hijo que ya tiene nueve años.

“Ahora lo está haciendo otra vez. No entiendo por qué. Somos una familia unida, somos cariñosos, él es el único hijo, estamos pendientes de él”, puntualiza.
Juan Felipe, su niño, no moja la cama todas las noches pero sí la mayoría: cuatro veces a la semana.

Pero hay una particularidad que la pediatra Pulido hace notar sobre el caso de Juan Felipe: cuando duerme en la cama con sus padres, no se orina.

El término médico para orinarse en la cama es “enuresis nocturna” y si un niño empieza a mojar la cama después de un largo período de sequedad, se denomina enuresis secundaria y es el caso de Juan Felipe.


Pero si los padres aseguran que no hay ningún problema en casa que pudiera preocupar al niño, ¿cuál podría ser la causa?
Un estudio reciente de la Universidad de Washington, Estados Unidos, señala que la enuresis podría estar relacionada con un retraso en el crecimiento.


En el estudio se señala que los niños cuyo sistema nervioso está todavía en desarrollo, pueden no ser capaces de saber cuándo su vejiga está llena.
Otros factores que pueden influir son que el niño tenga una vejiga pequeña o que se llene rápidamente.

También podría faltarles una hormona antidiurética, la cual aumenta en la noche para decirle a los riñones que liberen menos agua.

En algunas ocasiones simplemente los niños que se orinan en la cama pueden tener un sueño muy profundo y por tanto, habría que educar los patrones del sueño.