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jueves, 10 de junio de 2010

Los niños y la depresión, ¿cómo detectarla?



Por difícil que parezca, los niños pequeños también sufren de depresión. No se trata de un problema exclusivo de los adultos. Es más, la depresión infantil se ha ido extendiendo con el tiempo, aunque es natural que, como padres, nos cueste entender cómo nuestro hijo puede sufrir de depresión siendo tan pequeño. Según las estadísticas, aproximadamente el 5% de los niños de la población general padece de depresión en algún momento.

Los casos más usuales, es decir, las situaciones que motivan este estado, son la tensión en la que puede encontrarse un niño, o el hecho de haber experimentado una pérdida o falta de atención. Un síntoma de la depresión infantil es la enuresis en nuestros hijos.

No hay que olvidar sin embargo que cada niño es único y que una conducta pasiva no necesariamente implica depresión. Hay niños que son tímidos desde pequeños (y esta situación no cambia mucho de adultos). Lo importante es que como madres y padres, intentemos conocer muy bien a nuestros hijos, sus hábitos, su conducta normal para estar atentos a sus cambios.

Así, según los expertos, hay que estar atentos a cualquiera de estas características:

º Se encuentra continuamente triste y llora con más facilidad.
º Pierde el interés por sus juegos preferidos y por la escuela.
º Empieza a alejarse de su familia y amigos.
º Se comunica con mucha dificultad.
º Se aburre y se cansa con facilidad.
º Tiene menos energía.
º Se muestra extremadamente sensible hacia el rechazo y el fracaso.
º Expresa baja autoestima.
º Elije finales tristes para sus cuentos y presentaciones.
º Se comporta de una manera agresiva.
º Se queja constantemente de dolores de cabeza o de estómago.
º Duerme demasiado o muy poco.
º Come demasiado o muy poco.
º Sufre de una regresión, hablando como un bebé u orinándose en la cama.
º Habla de suicidio.
º Habla de escaparse de la casa.

En todo caso, no olvidéis que la paciencia y la tranquilidad son nuestras mejores armas para hacer frente a cualquier problema que tengan nuestros niños.

martes, 13 de octubre de 2009

Limitaciones psicológicas por culpa de la Enuresis


La enuresis causa un sentimiento de ridículo y baja autoestima en el niño que puede traer como consecuencia trastornos psico-afectivos y desórdenes psíquicos.

En niños de entre 8 y 16 años, mojar la cama se considera como el tercer acontecimiento más traumático después del divorcio o las peleas entre sus progenitores.
Consideran esta experiencia mucho peor que ser objeto de bromas o ser excluido.

Un estudio elaborado por la Universidad de Umea (Suecia), al que ya hemos hecho referencia,
concluyó que el temprano tratamiento en niños pequeños es aconsejable para prevenir alteraciones psicológicas futuras.

Los niños enuréticos manifiestan un deterioro anímico notable en comparación con otros niños. Si los escapes involuntarios de pis no se controlan a tiempo, los pequeños pueden entrar en un ciclo de decaimiento y tristeza que puede ir en aumento, y conllevar graves secuelas psicológicas, como la agresividad y la depresión.

Consulta con nuestra doctora al respecto en Incontinencia Infanitil.

miércoles, 8 de julio de 2009

Enuresis: Un disparo al estado de ánimo

Si notas a tu hijo triste, distraído y algo ausente, quizá estén pasando por su cabeza centenares de sentimientos de culpa por mojar la cama todas las noches. Hacerle ver que es algo que puede remediar de una forma sencilla es fundamental para salvarle de una futura depresión.

Un estudio titulado “La autoestima antes y después del tratamiento en niños con Enuresis nocturna e Incontinencia urinaria”, realizado por el Hospital Universitario de Umea (Suecia), concluye que un temprano tratamiento en niños pequeños con enuresis nocturna es aconsejable para prevenir posteriores alteraciones psicológicas.

La investigación fue realizada por diferentes departamentos, entre ellos el de Psiquiatría para Niños y Adolescentes, y el Departamento de Pediatría. Formaron dos grupos: niños con incontinencia por un lado, y por otro, un grupo de control de pequeños sin estos síntomas, a los que previamente realizaron una serie de cuestionarios de auto evaluación que los propios niños contestaron.

Tras analizar las respuestas de los test y comparar a ambos grupos, los expertos observaron que los niños enuréticos manifestaban un deterioro anímico notable frente al otro grupo. En cambio, transcurridos seis meses de tratamiento, habían mejorado y logrado alcanzar el mismo nivel de autoestima que los niños que no padecen esta patología.

La conclusión final a la que llegaron es clara. Hacerse pis en la cama no es una cuestión banal que haya que pasar por alto, sino que es un problema que afecta considerablemente a los pequeños y que trastoca de forma preocupante su autoestima. Si esto no se mejora ni se le pone remedio a tiempo, los menores se verán inmersos en un bucle de decadencia moral que aumenta progresivamente y les puede ocasionar graves trastornos psicológicos.

¿El remedio? Un tratamiento médico combinado con el respaldo familiar.